Mostrando entradas con la etiqueta vacuna. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta vacuna. Mostrar todas las entradas

lunes, 21 de diciembre de 2015

Virus del Papiloma Humano (VPH)


Hoy os hablaremos del Virus del Papiloma Humano (VPH), una ETS de tan elevada incidencia en la acutalidad que se ha convertido en una de las principales enfermedades de transmisión sexual que se pretende atender preventivamente.


Los virus del VPH son un grupo de más de 100 virus relacionados.
Más de 40 tipos son los que se transmiten sexualmente desde personas infectadas a personas sanas mediante contacto sexual vaginal, anal y oral. Dentro de esta categoría se dividen en VPH de alto bajo y de alto riesgo.

¿En qué se diferencian?

  • VPH de bajo riesgo: no causan cáncer pero sí pueden producir verrugas en la piel, en los genitales, en el ano, en la boca o en las zonas de la garganta. Destacan principalmente los tipos 6 y 11 como VPH sin riesgo de cáncer.
  • VPH de alto riesgo: son aquellos que sí pueden causar cáncer. Los tipos 16 y 18 son los más frecuentes y los responsables de la mayor parte de los cánceres causados por VPH (cáncer de cuello uterino, cáncer de ano, cánceres de orofaringe; siendo el más frecuente el cáncer de cuello uterino).
La incidencia por cáncer asociado a VPH es mayor en hombres que en mujeres


Los demás tipos son aquellos que producen verrugas no genitales y que no se trasmiten por contacto sexual.

Actualmente existen dos vacunas para prevenir las diferentes variantes de alto riesgo que pueden causar los cánceres asociados a este virus. Son la vacuna bivalente (Cervarix) y la vacuna cuadrivalente (Gardasil). Ambas se administran en 3 dosis en un período de 6 meses.

Se conocen una serie de factores que aumentan el riesgo de contraer esta enfermedad, entre los que destacamos:

  • Tener múltiplas parejas sexuales
  • Relaciones con una persona sexualmente activa con varias personas
  • Relaciones sexuales sin protección.
    Pero hay que tener en cuenta que el VPH puede aparecer igual en personas que sí utilizaron preservativo, porque puede infectar zonas de la piel que no se cubren por el preservativo. Por lo tanto, a pesar de que si protegerá en un porcentaje elevado, su uso en este caso no protege al cien por cien,
  • Personas inmunodeprimidas

El problema de este virus es que la mayoría de las personas que lo padecen no tienen ningún síntoma ni problema de salud. Cuando descubren que tienen el VPH es porque presentan verrugas genitales, cuando obtienen un resultado anormal al hacerse una prueba de detección de cáncer de cuello de útero o cuando presentan graves problemas de salud por el virus, como cánceres.


Ejemplo de cérvix sano vs cérvix con cáncer

Para detectarlo, existen determinadas pruebas:
  • Examen macroscópico: consiste en una observación de las verrugas genitales.
  • Examen microscópico: en este caso la observación se centra en las células que presentan algún cambio anormal. Se miran células del cuello uterino y vagina en mujeres, mediante la tinción de Papanicolaou. También se pueden tomar biopsias de la zona que creemos anormal, tanto en hombres como en mujeres.
    En este vídeo se muestra el procedimiento de la prueba de Papanicolaou.

  • Detección directa del material genético del virus: para ello, se utilizan técnicas de biología molecular que permiten detectar distintos serotipos.

Las infecciones que no son graves, es decir, que están causadas por un tipo de VPH de bajo riesgo, será el propio organismo y el sistema inmunológico de este quien se encarge de eliminar el virus de forma natural y sin dejar ninguna secuela.

Sin embargo, cuando la infección es causada por un tipo de alto riesgo, que tienen posibilidad de evolucionar en cáncer, el propio organismo no destruirá el virus.

¿Qué hacer en estos casos?
  • Tratar las verrugas genitales: el médico debe tratar de eliminar estas verrugas, ya que son las responsables de que el virus derive en cáncer. El tratamiento puede consistir en:
    • Medicamentos de aplicación sobre la piel de la verruga inyectado por el médico
    • Medicamento recetado para aplicar en casa, pero siempre que sea recetado por un médico que conozca el caso.
  • Congelamiento de verrugas (criocirugía)
  • Quemado de verrugas (electrocauterización)
  • Terapia láser
  • Cirugía

lunes, 30 de noviembre de 2015

Neumonía



Widget

¿Qué es la neumonía?

La neumonía es una infección del pulmón caracterizada por la multiplicación de numerosos microorganismos en los alvéolos, provocando una inflamación y con ello, un daño pulmonar. En una radiografía de tórax se podra ver claramente.


En los adultos, las causas de neumonía más frecuentes son las bacterias, como Streptococcus pneumoniae(neumococo), Staphylococcus aureus, Legionella y Haemophylus influenzae, aunque hasta en un 10% pueden ser por varios de estos agentes simultaneamente. Virus como el de la gripe y el de la varicela pueden causar también neumonía. Además, algunos hongos pueden provocar neumonía, por ejemplo en pacientes con VIH-SIDA.
Dentro de la causa más común, el neumococo produce dos tipos distintos de neumonía: la bacteriémica y la no bacteriémica. La neumonía por Neumococo hasta en un 25% produce bacteriemia, es decir, detección del germen en la sangre con una mortalidad mayor.

Los síntomas de la neumonía más característicos son fundamentalmente respiratorios y de afectación de las vías aéreas bajas: tos, fiebre, expectoración, dolor torácico. En casos de mayor gravedad pueden aparecer dificultad respiratoria y afectación del estado general (sudoración, aumento de las frecuencias cardíaca y respiratoria)
Una modificación en los sonidos emitidos por el paciente afectado al respirar (inspiración y espiración), verificada por el médico mediante la auscultación con el fonendoscopio, es un signo que, unido a los síntomas citados, harán sospechar la presencia de una neumonía.
En pacientes ancianos e inmunodeprimidos, la sintomatología de la neumonía puede ser inespecífica, sin fiebre, o incluso ocasionar el empeoramiento de enfermedades subyacentes.
Cabe distinguir, según la forma de manifestarse los síntomas de la neumonía, dos cuadros clínicos diferentes:
  • Cuadro clínico típico: comienzo brusco de menos de 48 horas de evolución junto con escalofríos, fiebre de más de 37.5º, tos productiva, expectoración purulenta (flemas con pus), y dolor torácico de características pleuríticas (aumenta con la respiración). 
  • Cuadro clínico atípico: caracterizado por tos no productiva (tos seca), molestias inespecíficas, y manifestaciones extra pulmonares como dolores articulares y musculares, dolor de cabeza, alteraciones del estado de conciencia o gastrointestinales. 
El tratamiento básico y fundamental de la neumonía es el uso de antibióticos y, en caso de neumonía originada por una gripe grave, antivirales.
La antibioterapia ha de iniciarse lo más precozmente posible: antes de las cuatro horas tras el diagnóstico, pues se ha demostrado que el inicio precoz del tratamiento reduce la mortalidad, las complicaciones y la estancia hospitalaria.
Los antibióticos más comúnmente utilizados para la neumonía son: penicilinas y betalactámicos (amoxicilina y amoxicilina/clavulánico, ambos a dosis altas), quinolonas (levofloxacino, moxifloxacino) y macrólidos(azitromicina, claritromicina).
Para su prevención se aconseja lo siguiente:
  • Vacuna de la gripe
  • Vacuna antineumocócica
  • No fumar
  • Buena higiene
  • Levar un estilo de vida saludable
  • Evitar estar con personas enfermas